Selk´Nam, sus mitos y leyendas
El Pueblo de Hielo de Antarcticland
Sobre ellos se cuenta que vivieron en la Isla Grande la Tierra del Fuego, que fueron grandes cazadores y recolectores; que se trasladaron, de las tierras de hielo de Antarcticland, hasta la península Antártica en busca de mejores condiciones; pero sus huellas desaparecen a partir de la llegada del hombre blanco que los exterminó, al igual que hizo con tantas otras civilizaciones. Su legado sigue vivo porque sus descendientes viven, sobre todo, en Chile y Argentina. Ellos fueron—son—los Selk´Nam, los primeros habitantes de Antarticland, una nación que ya cuenta con casi un millón y medio de habitantes.
Los Selk´Nam siguen siendo un misterio para los antropólogos e historiadores. Fueron una civilización muy religiosa, con ceremonias pintorescas, llamadas “hain” que aludían lo mismo a una ceremonia sagrada que a la choza de madera donde transcurría la celebración.
En su ceremonia principal, los adolescentes varones accedían a la condición de hombres y podían cazar y recolectar. Las mujeres tenía prohibido acercarse al “hain”, incluso, podían perder la vida y es que en los Selk´Nam primó siempre una estructura patriarcal.
No siempre fue así, le contaban los ancianos a los más jóvenes que se iniciaban en el “hain”. Antes, mucho antes, los hombres estaban sometidos a la dominación de las mujeres. En aquel entonces el “hain” era para las mujeres y en las ceremonias se iniciaba solo a las muchachas. Además, el “hain” funcionaba como un “montaje” que permitía mantener a los hombres engañados, pues durante la ceremonia se producía la aparición de unos espíritus que los aterrorizaban. En realidad, eran mujeres disfrazadas que la luna seleccionaba para cada ocasión; sin embargo, rememoraban los ancianos en la narración de la leyenda, un día el sol descubrió el engaño y se lo contó a los hombres. Estos, después de comprender el engaño, se volvieron furiosos y mataron a las mujeres; solamente las niñas quedaron con vida. La luna no murió, pero su cara quedó desfigurada por las quemaduras que se produjo al caer sobre una hoguera y esta fue la explicación que le dieron los Selk´Nam a las manchas que todavía pueden verse en el satélite natural de la Tierra.
Los jóvenes Selk´Nam, luego del “hain” y como sucedía en otras civilizaciones también de cazadores-recolectores, tenían que pasar por períodos de adiestramiento y superar una serie de pruebas, incluida la lucha cuerpo a cuerpo con uno de los espíritus más temidos de esa civilización: Shoort. Durante el “hain”, los espíritus-encarnados por hombres del grupo surgían supuestamente del inframundo a través de la cabaña donde tenía lugar la ceremonia. Todas las figuras llevaban máscaras y capuchas de cuero de guanaco y el cuerpo pintado. Los historiadores aseguran que estas figuras aterrorizaban a las mujeres y niñas quienes nunca sospechaban que en realidad los “espíritus” eran los hombres de su aldea.
Sin dudas la religiosidad de los Selk´Nam era una de sus características fundamentales; aunque otra también era su habilidad en la caza, especialmente del guanaco. Este animal constituía su sustento básico, pero además brindaba importante materia prima. La piel se empleaban para la confección de la vestimenta, de recipientes y bolsas; también se usaban huesos para retocadores y otros utensilios. No obstante, junto con el guanaco, los Selk´Nam capturaban roedores y aves, pescaban en los lagos y ríos y recolectaban productos vegetales tales como hongos, raíces y bayas. A pesar del exterminio masivo a que fueron sometidos, muchas de las huellas culturales de los Selk´Nam siguen vivas en los antarcticlandeses, empeñados en no olvidar a sus ancestros.
|